3 de febrero de 2014

Mucha abundancia, poca alegría


Cada día hay más coches
y más carreteras y más accidentes,
el límite de velocidad es 120 kilómetros por hora
pero hasta los utilitarios pasan de 200,
vamos todos, cada vez más rápidos
como huyendo de nosotros mismos
y la serpiente de asfalto negro nos deposita
siempre en aquellos, idénticos y tristes lugares.

Cada día hay más tipos de comida, accesible,
empaquetada, plastificada, étnica y variada,
pero estamos --cada día-- peor alimentados.
El precio de la ropa baja en picado, los armarios se llenan
de prendas sin entrenar, aun con las etiquetas puestas;
la fabrican --muy lejos-- mujeres y niños esclavos.

Cada día tenemos más información a nuestro alcance,
pero cada día es más difícil encontrar alguna veraz.
Se nos pide que trabajemos, que nos formemos sin cesar,
que seamos ciudadanos responsables y practiquemos deporte,
que tengamos familia, que resistamos las injusticias
y tengamos vida social y cultural, ¡que nos divirtamos!
pero el día sigue teniendo solo 24 horas.
Nunca hemos nadado tanto en la abundancia,
nunca ha sido tan grande la insatisfacción.


Félix Menkar, nov.2008
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