23 de febrero de 2008

Bendita perplejidad


Si me lo dicen hace 30 años,
hubiera pensado que me estaban vacilando,
¿interactividad emocional con desconocidos?,
¿hipertexto creativo?,
¿poesía escrita, oralidad y videopoesia viajando por fibra óptica?,
¿enlaces a infinidad de autores creando palabras
e imágenes en tiempo casi real?,
imposible.
Pero, ¡voila¡ todo eso y mucho más es posible, existe
ahí delante de nuestras narices, de nuestra vista cansada
y eso es para mí,
apasionante y a la vez
un gran misterio físico y mental.
Ahora y aquí –a veces—
tras esa fría pantalla de ordenador hay un alma,
esté donde esté,
y rezuma toneladas de emoción.
Los bits electrónicos transmiten,
inquietan nuestras mentes apisonadas por la costumbre
y nos permiten percibir la emoción,
la cercanía de las afinidades elegidas.
Hay humanidad tras ese espacio virtual,
hay lágrimas, hay amores, odios,
hay soledades
y justificaciones hasta para la autoreclusión,
hay rabia incluso para defender la integridad del ser y del estar
y toda la grandeza y la mezquindad del universo,
la tremenda energía de la vida.
Como soy de la vieja escuela,
del trato personal, de otros sentidos,
echo de menos el cruce de miradas, ese abrazo, esos besos…
por lo demás la emoción es auténtica y persiste.
Félix Menkar
Fotografía de Jan Saudek

1 comentario:

Jenni dijo...

Es cierto el macrocosmos tecnológico, el flujo de conexiones compartidas el ir y volver de senaciones, de intercambios, sentado en la silla o haciendo el pino en el sofá, es algo cuando menos apasionante... Pero como bien dices, somos humanos y la necesidad de comunicar no debe quedar aislada para uno mismo entre las cuatro paredes de una habitación. Hace falta más, hace falta que seamos clásicos en ciertas formas, aunque sólo sea de vez en cuando para ratificar que todavía exsitimos como seres humanizados.
Un besoo Félix!!!

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