16 de noviembre de 2009

El poema como piedra filosofal



Dicen algunos expertos del ramo que los poetas deberían estar alejados de las bagatelas mundanas, del acontecer de lo cotidiano; que su alma poética debería otear planos más elevados, quizás profundizar en el significado oculto de las palabras, adentrarse por los territorios doctos y venturosos del análisis semántico, o discurrir de la mano de la sensibilidad poética por el universo hermético, abstracto y complaciente de la lingüística, dejando de lado la esencia del “ser poético”, del “hecho de poetizar”.

Compadres poetas, poetines y poetastros, ya esta bien de tanto escarceo pseudo-religioso (llamadlo si queréis divagaciones místicas), da lo mismo. Tal como lo vemos algunos, sirve para nada, o sea bien poco, no nos convence, pensamos que se trata de otra versión del cáncer denominado pasotismo, de no comprometerse con el ahora y aquí, una variante mas “del mirar para otro lado” mientras todo lo nuestro se derrumba ¿o no era nuestro?

La transmutación de las palabras en elementos poéticos es una loable ocupación para catedráticos y doctores, cansados y aburridos, buceadores en el océano de la necedad del saber humano. Pura estupidez a veces y un esfuerzo inútil si no consiguen trasladar esa transmutación a la sociedad que les rodea, es baladí, sectario, situado en los jardines lejanos y oscuros del misticismo y de la religión académica, una piedra filosofal tan hermética como lo fue aquella de los alquimistas medievales.

¿Hacia donde mira el poeta, hacia su propio ombligo, el sentido supremo del alquimista?
Félix Menkar
octubre 2009

5 comentarios:

Viktor Gómez dijo...

Creo que confundes la mantequilla con la velocidad y que contrapones la mirada abisal y el desierto desde el que un poeta podría crear un no-lugar con el hecho de ser un ciudadano implicado en lo que le rodea, escalda o asombra. No hay necesariamente antítesis. Y por cierto, pues a ser duro, lo que me da una cierta vergüenza es justamente la sobre-exposición y la sobre-edición que viene siendo signo de "poeta alternativo o social". Los cliches son peligrosos, la demagogia indecente y los prejuicios lo más cercano a esa religiosidad odiosa de los mojigatos, inquisidores y purpurados.

Ah, y si de justicia y paz hablamos, sea con lengua de mariposa, no con agijón de escorpión.

¿Recuerdas el poema, Keruna, de Laura Giordani?

Un abrazote

Víktor

Viktor Gómez dijo...

Felix:

Quizá en el fondo, no estemos tan alejados en criterios, en todos los criterios quiero decir, aunque cada uno matizamos desde nuestra experiencia estética y vital. Te adjunto un brve texto de Francis Ponge que puede reconciliarnos en algún punto.

Un abrazo grande, compa.


http://viktorgomez.net/francis-ponge/

Félix Menkar dijo...

Como soy todo confusión y entre sombras veo --a veces-- solo una luz velada, te diré amigo Viktor que lo que quería decir con mi torpeza lingüística habitual, emborronar un alegato contra el "becerro de oro" de convertir palabras en oro, denunciar como no válido (para mi por supuesto) la adoración hacia esa transmutación, ese FIN para algunos sagrados y para mi despreciado (quizás por ignorancia, por dejación, por estupidez, pero alejado de mis intereses. Gracias como siempre por tu opinión.

Félix Menkar dijo...

Ah, una puntualización tan solo...no pretendía hablar ni de justicia ni de paz, de ambas estamos huérfanos y no seré yo quien me atreva con tremendos temas, pero puesto a decir, puestos a pedantear prefiero ir a por todas con el aguijón del alacrán (el que enseña la espada no es traidor) que con medias ocultaciones (lengua de mariposa) que puede engañar con su belleza inocente, efímera pero en fondo brutal precipitación hacia una quimera.

Viktor Gómez dijo...

Querido Félix:

"alegato contra el "becerro de oro" de convertir palabras en oro, denunciar como no válido (para mi por supuesto) la adoración hacia esa transmutación, ese FIN para algunos sagrados y para mi despreciado"

Pues en esto, dicho así, coincidimos, compa.

Y en cuanto a:

"prefiero ir a por todas con el aguijón del alacrán (el que enseña la espada no es traidor) que con medias ocultaciones (lengua de mariposa) que puede engañar con su belleza inocente, efímera pero en fondo brutal precipitación hacia una quimera."

Respeto y entiendo tal cual lo expresas acá, aunque haría un par de sugerencias para la praxis de tan alto ideal espartano.

1.- Nunca con los más débiles, nunca con quien ni presume ni presupone rivalidad a tus principios, solamente es diferente y a menudo en su nimiedad o en su manera de resolver distinto a tu "sensibilidad estética".

2.- Una regla fija tan severa y tajante puede a veces alejarte de tus nobles intenciones, querido amigo. De corazón te digo que hay ocasiones para sacar la espada y morir con dignidad por lo justo, como hay ocasiones en que conviene ser "astuto como serpiente y hábil como paloma". Sabemos que la poesía es forma. Pues la vida, también. Y si nos pierden a veces las formas, aún teniendo razón y posibilidad de logros, naufragamos.

Por lo demás, te echo de menos, ¿quién me lo iba a decir?. Ya hay ganas ganas de verte y tomar unas cañas.

Un abrazo grande,

Víktor

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