17 de junio de 2012



Condenados a la AFASIA SOCIAL  (*)
Un agravio hacia los jóvenes.

En nuestros días, en nuestra sociedad, en este sistema liberal-socialista lleno de tediosos enfrentamientos por las formas y sin apenas contenidos, ni ideas, ni por supuesto educación ser joven es ante todo una condena. Son probablemente el grupo social peor tratado, vigilado y reprimido en lo fundamental: crecer, madurar como personas, como individuos capaces. Desde luego bajo ningún aspecto  me gustaría estar en su piel, ni en la celda en la que los hemos recluido; si nosotros, los de la generación del cambio, de la libertad y que salvo contadas excepciones somos –como se dice ahora, los “putos amos”.
Cuando yo era joven soñábamos con cambiar el mundo, teníamos la ilusión por cambiar el sistema, la sociedad; por supuesto no pudo ser, pero había ilusión,  experimentos sociales factibles y experiencias enriquecedoras, lucha y resistencia contra lo viejo, lo caduco, lo tradicional ¿Contra quienes deben luchar ahora si no les dejamos asumir responsabilidades reales?,  si les tenemos en el paraíso del consumo, internados; en un Auschwitz electrónico, les permitimos que sean compradores compulsivos de cacharros, a cambio les obsequiamos con una semiesclavitud laboral, con libertad tutelada de fin de semana. Ninguna subvención podrá atenuar lo terrible de esta situación, la necesidad de coger las riendas de su propia vida, de asumir responsabilidades, de gozar de cuotas amplias de libertad.
Los jóvenes hoy en día son dependientes, les sobreprotegemos y maltratamos infantilmente, les condenamos a la estupidez. Eso si, acceden fácilmente a una amplia oferta sexual y a una inagotable cantidad de sustancias para la evasión y la sedación ante la probable rebeldía propia de la edad. La permuta es sencilla: para ellos la diversión y el sexo a cambio de vivir como esclavos, nada de proyectos, de respetabilidad o dignidad hasta muy pasados los treinta, posponer la necesaria emancipación, vivir sin expectativas, sin futuro….
Y así tenemos lo de siempre, un sistema dirigido por adultos corruptos y canallescos, en el que faltaría más, todo –dicen-- va bien.
Félix Menkar enero 2008

De “Alegatos contra la ceguera” 2006-2010

(*) Recupero un texto de hace 4 años pero actual.....hummm


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