5 de enero de 2015

Elizabeth McGrath, entre el reciclaje y lo extravagante.

                                                                                                                    Alpha Centauri. 2007

             Un segmento del arte que me resulta atrayente es el que muestra lo grotesco y su percepción distorsionada, ¿exagerada? de lo real´. De inmediato pienso en nuestro Luis Buñuel y Los olvidados, o en aquella película de 1932 llamada 'Freaks' de Tod Browning que fue gran escándalo en su época y de la que la fotógrafa Diane Arbus tomó buena nota para sus exitosas fotografías, otro freak talentoso es Joel Peter Witkin que no deja a nadie indiferente, o los escritos de J.G. Ballard y su 'Exhibición de Atrocidades'. Pero hoy quiero escribir acerca de una artista y cantante llamada Elizabeth McGrath, nacida hace 43 años en Los Ángeles, de la que se dice que es una escultora inadaptada, una pintora delirante o la cantante de la banda Miss Derringer, un combo de "country pop oscuro", otros la llaman la reina del arte surrealista adobado con pellizcos de Pop Art, una artista que consigue extraer belleza de lo grotesco; que hablando de sus influencias nos cuenta de su barrio: “cuando me mudé al este del downtown de Los Ángeles, aquello era realmente terrorífico. En cuarenta manzanas vivían 15.000 sin techo. He visto de todo. Lo mejor del barrio en aquella época era que nadie quería vivir allí y era tremendamente barato. Además, al ser un basurero enorme, encontrabas todo tipo de materiales para esculpir. Siendo autodidacta y sin tener ni idea de técnicas ni nada por el estilo, empecé a descubrir las grandes posibilidades que ofrecen las bolsas de plástico como material escultórico". En Barcelona en la sala Iguapop en el 2008 expuso su muestra "Tears of crocodile", de allí la foto que acompaña este texto.


                 
             
          De su educación nos confiesa: "Mis padres son católicos hasta el tuétano. En mi adolescencia me metieron en un internado casi fundamentalista, que es la opción peor cuando eres una joven mala. En los reformatorios, al menos, te dan cigarrillos y Valium. Ahí te hacían rezar". 

       El arte sin duda ha sido terapéutico para McGrath. En la ciudad de Valencia algunos de los trabajos de mi amiga Ana Elena Pena, que pinta y escribe --a mi entender-- en esa línea mantienen un cierto paralelismo con la obra de McGrath.

          Y para los interesados, enviarles a que buceen por la red donde encontraran amplia información acerca de esta menuda y peculiar mujer, les dejo su web:
http://www.elizabethmcgrath.com/index.php


Félix Menkar, 5 enero 2015
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