10 de mayo de 2010

A propósito de Viktor Gómez –Valentinos-


Viktor presentado recital de Ana Perez Cañamares. El Dorado 6.4.2010


Esta ciudad árida, desierto cultural, escenario de derrota social y política, la cima de los pelotazos, ejemplo de corrupción y desidia, esplendor de lo fallero y la estupidez congénita de la mayoría de sus ciudadanos o muestra sin valor mediterránea de botellón hedonista, de bakalao y discoteca, de pasar de todo y mirar hacia otro lado empezó a tener otro brillo, otra cara, otro olor, renaciendo de sus cenizas cuando a principios del 2007 y de la mano de Enrique Falcón y su taller poético que fue el inicio de iniciativas diversas y hoy en día dispersas entró en escena un batallador personaje llamado Viktor Gómez, "Valentinos" como reza su blog, uno de los primeros que apareció en esto que hoy en día se llama redes sociales. V.G. entró a saco, dispuesto a dinamizar, divulgar, recitar, escribir y compartir no solo poesía o literatura si no una actitud de compromiso, de responsabilidad para con la sociedad.
De V.G. se pueden decir muchas cosas, todas por supuesto cuestionables, buenas, malas y regulares, te pueden gustar o no su poética, sus elecciones y afinidades electivas que diría Calvo Galán incluso en el ámbito de lo personal puede resultar agradable o desagradable estar cómodo o incomodo a su lado, como es natural; pero si algo está fuera de toda duda es que Valentinos ha situado a Valencia en el mapa poético-literario más allá de la península, su labor de unir puntos, de crear redes es impagable, una de las mayores empresas que se han realizado en esta tierra en los últimos años incluyendo las memeces institucionales llamadas bienales, festivales de autobombo y demás triquiñuelas mediático-culturales que más que difundir han dinamitado la cultura por doquier y los que –como parece que es el caso—no lo quieren ver así y hablan desde la afrenta y el rencor o bien son muy miopes o simplemente albergan propósitos oscuros, pliegues inconfesables o dobles intenciones.
A Viktor le debemos un respeto por su dedicación intensiva y sin remuneración económica para con la poesía, por estar AHÍ, por difundir incluso lo que sin gustarle decidió que tenía valor, que valía la pena apoyarlo, que aportaban otras visiones, otras lecturas. ¿Qué probablemente V.G. entró en la poesía como elefante en una cacharrería? pues posiblemente sí, ¿Qué ha cometido errores? Pues claro, como todos, somos torpes, humanos; pero acusarle de sectario de dogmatico y otras lindezas es no ser buena persona, es no estar agradecido, no reconocer su esfuerzo sin apenas pedir nada a cambio, es no valorar la senda abierta, a veces con heridas propias que este EMPRENDEDOR de la poesía ha abierto entre nosotros, un rio navegable por donde muchos otros pueden ahora expresarse y conocer lo hasta entonces vedado. Quizás se le recrimina lo que otros no han sabido, querido o podido hacer.
Los que más o menos me conocéis supongo que ya sabéis, que por mi parte no le rindo pleitesía, que soy el primero en criticar, en manifestar mi opinión y mis dudas, sobre autores y estilos, corrientes y estrategias, pero intentando hacerlo de cara, siempre intentando construir y no sembrar cizaña. Se trata de crear puntos de encuentros no encerronas. Es legitimo cualquier posicionamiento, la crítica y contra critica, el marcar incluso un territorio, como lo hacen los depredadores pero con valor, sin mezquindad, sin juego sucio, con nobleza y que quede constancia que lo digo para todas las partes, no solo la más cercana.
Señor@s, amigos, el conflicto no debería estar entre nosotros, el enemigo está ahí fuera festejando nuestras rencillas, no nos apedreemos entre nosotros.
Félix Menkar
8 de mayo 2010

2 comentarios:

Gsús Bonilla dijo...

A veces Félix pasa, que quien se muestra le toman por el tentetieso de la barraca de feria y es a él donde van a parar las pelotas que lanzan, con más o menos fuerza, los niños y los no tan niños; la feria tiene muchas casetas, pero esta suele ser la de más éxito, en la que con más saña se ejerce el tiro. Estoy bastante de acuerdo con tu artículo, efectivamente el enemigo es otro.
Abrzos entonces.

Félix Menkar dijo...

Si y también infiltrado entre nosotros y a veces escondiendo sus piedras entre la penumbra, sin dar la cara. abrazos tb

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