"La dignidad o es de muchos/as o no será" Belen Gopegui.
Los que obtenemos nuestro sustento de un salario, o sea los que somos esclavos y vendemos nuestra libertad, nuestro escaso tiempo de vida a cambio de unas monedas, los que no tenemos bienes ni riqueza material propia y dependemos pues de ese salario/hora para subsistir no tenemos "en principio" dignidad alguna, lo que tenemos es la humillación de padecer esta situación –así estamos la mayoría, humillados por los amos, por los ricos, por los poderosos que desde siempre han exigido un precio muy alto, leonino, asfixiante por las migajas que dicen que reparten--. Nada hay pues de dignidad si somos esclavos, si estamos abocados y humillados a no tener otra opción que aceptar estas reglas, tampoco somos pues libres, pero podríamos serlo, libres y dignos…(podríamos no significa de ninguna manera que lo seamos).
Sin duda se trata de una trampa, una dulce trampa: puesto que no estamos en condición de luchar, de exigir nada, no podemos hablar de dignidad sino de humillación, es una ilusión, no existe ese algo incontaminado de uno/a mientras la mierda lo ensucia todo. La dignidad se reconquista cuando empleamos ese salario para comprar tiempo y emplearlo en el bien propio y común, cuando reflexionamos, cuando elegimos como queremos vivir, cuando en la medida de lo posible nos hacemos dueños de nuestras decisiones, de nuestro tiempo y de nuestras vidas.
Nos
interesa la poesía, pero no la vemos solamente como versos sobre el papel o la
pantalla; la poética al fin y al cabo siempre ha sido algo más que ensuciar lo
blanco.
Estamos
con el arte, pero no con aquel expuesto en los frigoríficos de los museos,
tampoco nos gusta el arte comercial, el de los mercaderes, las galerías o los
centros culturales; nos gusta el arte que sea discurso de la experiencia humana,
expuesto en las calles o en espacios públicos heterodoxos; el arte estuvo, vive
y debería ser dinámico, una creación latente.
Soportamos
la existencia de las llamadas Ciencias Sociales, el pensamiento académico y
otras gaitas dedicadas a escudriñar los comportamientos humanos, pero no admitimos la
endogamia ni el endiosamiento de los mal-llamados expertos. La sociología serviría
para entablar modos y modas o diálogos y maneras actuales. La filosofía para
aproximarnos a planteamientos reflexivos fundamentales, para orientar nuestras
contradicciones. La psicología podría neuro-atravesar las motivaciones humanas y todas ellas juntas entendiéndose en una matriz
interconectada.
Estamos
por la interdisciplinariedad de las artes y de las técnicas; estamos por derribar
los muros de los compartimentos estancos. El creador, o sea el ser humano con inquietudes
y motivaciones creativas puede tener ciertas habilidades, estudios y aptitudes, pero lo importante no es la especialización ni la restricción en una única disciplina o en un marco concreto, debe intentar ir más allá, desplazarse con una in-cierta mirada
intermedia, aprender a desarrollar actitudes para expresar, compartir y
comunicar sus logros o realizaciones donde, cuando y como sepa o pueda,
planteando quiebros y rupturas.
El objetivo final debería situarse cerca de los
planteamientos formulados por las primeras vanguardias cuando aventuraron esas teorías llamadas “en la búsqueda del arte
total”.
Félix Menkar y Colectivo Cuadernautas
(sean estos los que sean)
2010
30 de mayo de 2010
¿Dónde perdimos el corazón?
A Eddie (J.Bermúdez)
El dolor es tan intenso que la piedra sangra, la herida es de género, profunda, es soledad y manifiesto social el abandono. Hay un vacío, un silencio hermético y las dudas. Ella, tú y la carga ausente e inoportuna, mejor no mancharse, no tomar ese camino.
Ahora es necesario el abrazo reconfortante, engrasar la maquinaria de caricias para eliminar las capas gangrenadas, su dolor, el daño nos salpica a todos. La victima: ella, otra mujer más sumisa y acurrucada en su ovillo que es nido y trampa, tejido del fénix. Los verdugos tienen nombres y apellidos, sus verbos militan socialmente, Te miras en el espejo y no hay nada, vuelves a mirar, y solo oscuridad, desazón y congoja, por el cansancio, por la vergüenza, por haber fracasado, por permitirlo, por dejarla, por abandonarla lacerada en la noche oscura, por ser destino y parte, órgano, voluntad, llaga. Tú, yo, nosotros, compositores y residentes de esta prisión, usuarios del dolor, consumidores forzosos, que pese a todo podemos olvidar, dormir, descansar y seguir nuestro camino sin remordimientos, sin carga, sin pudor, sin culpa… así nos han modificado, en corazas de carne. Y este rendido cronista se pregunta: ¿Dónde perdimos el corazón?
Viktor presentado recital de Ana Perez Cañamares. El Dorado 6.4.2010
Esta ciudad árida, desierto cultural, escenario de derrota social y política, la cima de los pelotazos, ejemplo de corrupción y desidia, esplendor de lo fallero y la estupidez congénita de la mayoría de sus ciudadanos o muestra sin valor mediterránea de botellón hedonista, de bakalao y discoteca, de pasar de todo y mirar hacia otro lado empezó a tener otro brillo, otra cara, otro olor, renaciendo de sus cenizas cuando a principios del 2007 y de la mano de Enrique Falcón y su taller poético que fue el inicio de iniciativas diversas y hoy en día dispersas entró en escena un batallador personaje llamado Viktor Gómez, "Valentinos" como reza su blog, uno de los primeros que apareció en esto que hoy en día se llama redes sociales. V.G. entró a saco, dispuesto a dinamizar, divulgar, recitar, escribir y compartir no solo poesía o literatura si no una actitud de compromiso, de responsabilidad para con la sociedad.
De V.G. se pueden decir muchas cosas, todas por supuesto cuestionables, buenas, malas y regulares, te pueden gustar o no su poética, sus elecciones y afinidades electivas que diría Calvo Galán incluso en el ámbito de lo personal puede resultar agradable o desagradable estar cómodo o incomodo a su lado, como es natural; pero si algo está fuera de toda duda es que Valentinos ha situado a Valencia en el mapa poético-literario más allá de la península, su labor de unir puntos, de crear redes es impagable, una de las mayores empresas que se han realizado en esta tierra en los últimos años incluyendo las memeces institucionales llamadas bienales, festivales de autobombo y demás triquiñuelas mediático-culturales que más que difundir han dinamitado la cultura por doquier y los que –como parece que es el caso—no lo quieren ver así y hablan desde la afrenta y el rencor o bien son muy miopes o simplemente albergan propósitos oscuros, pliegues inconfesables o dobles intenciones.
A Viktor le debemos un respeto por su dedicación intensiva y sin remuneración económica para con la poesía, por estar AHÍ, por difundir incluso lo que sin gustarle decidió que tenía valor, que valía la pena apoyarlo, que aportaban otras visiones, otras lecturas. ¿Qué probablemente V.G. entró en la poesía como elefante en una cacharrería? pues posiblemente sí, ¿Qué ha cometido errores? Pues claro, como todos, somos torpes, humanos; pero acusarle de sectario de dogmatico y otras lindezas es no ser buena persona, es no estar agradecido, no reconocer su esfuerzo sin apenas pedir nada a cambio, es no valorar la senda abierta, a veces con heridas propias que este EMPRENDEDOR de la poesía ha abierto entre nosotros, un rio navegable por donde muchos otros pueden ahora expresarse y conocer lo hasta entonces vedado. Quizás se le recrimina lo que otros no han sabido, querido o podido hacer.
Los que más o menos me conocéis supongo que ya sabéis, que por mi parte no le rindo pleitesía, que soy el primero en criticar, en manifestar mi opinión y mis dudas, sobre autores y estilos, corrientes y estrategias, pero intentando hacerlo de cara, siempre intentando construir y no sembrar cizaña. Se trata de crear puntos de encuentros no encerronas. Es legitimo cualquier posicionamiento, la crítica y contra critica, el marcar incluso un territorio, como lo hacen los depredadores pero con valor, sin mezquindad, sin juego sucio, con nobleza y que quede constancia que lo digo para todas las partes, no solo la más cercana.
Señor@s, amigos, el conflicto no debería estar entre nosotros, el enemigo está ahí fuera festejando nuestras rencillas, no nos apedreemos entre nosotros.
Preferencia por un mundo en el que lo importante es dejar huella, no reflexionar, no hacer caso a la crítica, a las opiniones ajenas ¿para qué? si las cosas van demasiado rápido y los ciclos son cada vez más cortos. Nos complace pues, crear objetos a los que denominamos obras de arte, que aumentan su valor, la escala de lo relativo, con descaro, a la par que disminuye su originalidad, su aportación como instrumento de ruptura. Las máquinas célibes llamadas artistas abandonan su dimensión trágica para ofrecer algo más exquisito: un subterfugio de la utopía, el conformismo del creador ensimismado en su refugio. Su mensaje apenas llega a las comunidades en crisis que se transforman en colectividades-náufragos de un sistema que aun funciona, pero en decadencia, a la deriva. Las antiguamente llamadas personas nos reorganizamos micrológicamente en las redes virtuales, dejamos de sentir, de tocarnos; mejor la distancia, la luz de la pantalla. Si lo irreal retorna, es como exhibición nihilista, la constatación de una ambigüedad que a todos, mal que nos pese, nos afecta. Mi impresión directa es que sobran egos, nombres y marcas y faltan ideas, sobran poetas y artistas y faltan atentos lectores de poesía, mirantes empáticos de los objetos creados por otros, poseedores del tiempo y la motivación necesaria para encontrar nexos, caminos y soluciones para todos.
Sacudidas (crónicas del desánimo). Refracciones o espejismos de la realidad.
Son la continuación a "Perímetro(Des)esperanza".
Son una nueva secuencia de textos socio-psico-filosóficos con espíritu critico, a veces serán proclamas o manifiestos, otras un burdo manual de instrucciones para recorrer ese paisaje desolador del universo de nuestros días, percibido e interpretado por este escribidor.
En estos escritos hay poca esperanza, en el sistema actual, en la sociedad y sus habitantes ¿les llamaremos seres humanos?
Son alaridos de resistencia hacia un cambio posible.
Las elecciones, los gustos no son algo que elegimos voluntariamente; en la mayoría de los casos están influenciados por los demás, por circunstancias emocionales, sociales y en gran medida por la presión ejercida por la crítica o por el mercado....o bien son producto del azar.
Las experiencias estéticas son imposibles de describir desde un punto de vista racional, pero ¿Son realmente nuestras?, ¿Tienen algo que ver con criterios, con valores propios?
¿Hasta qué punto somos dueños de ese sentimiento?. No se trata ni siquiera de estética ni de ideología, sino de la siguiente cuestión: ¿Son libres nuestras elecciones?, el continuo bombardeo de "opiniones legitimadas" nos deja un margen muy pequeño para elegir lo que nos gusta y lo que no, sin oportunidad de pasarlo por un filtro. ¿Dónde está situada la posibilidad de criba, ese escapar del gusto en serie, el poder elegir por uno mismo? En algún lugar apartado, bien escondido por los dueños del saber y la cultura que esperan así ofertar una variedad muy limitada de opciones, acorde a sus intereses de obtener un amplio beneficio económico.
Así pues la cuestión es que el gusto, el arte admirable, la belleza son asuntos que se aprenden, como tantas otras cosas, como tantos otros sentimientos, que nos dicen que son innatos y no lo son. Los valores estéticos, las modas, las apreciaciones de forma, lo que es bello o no lo es son cuestiones tan etéreas que el tiempo las termina por borrar y sólo persiste esa parte nuclear que verdaderamente nos da sentido como seres humanos, lo que verdaderamente merece la pena.
El
manicomio se encuentra dentro, en su mente enferma, en los textos escritos del mexicano Trigos y adaptados por Mijares, son escritos de un demente. Su trabajo narrativo es elogiable al igual que la dirección y la representación, pero la tremenda exageración de las propuestas, esa provocación
tan continua y superlativa sin dejar un respiro no convence (pasada la primera
media hora, el estupor se convierte en ofensa). La pareja de hemoficcion utiliza descaradamente la seducción propia de los impulsos asesinos, la bajeza de lo
primordial, lo instintivo del animal. Nos muestra un tipo de teatro sin futuro, sin
esperanza, descarnado; es en cierta forma un retornar a la charca, al fango.
Sin ser un experto en la materia, lo visto, sus propuestas lo situaría por un lado junto a eventos
tipo "teatro pánico", a ciertas performances muy salvajes y cierto guiños a los trabajos de Angélica Lidell.
Marxela
--aparentemente-- es una puta marioneta en manos de un nazi y eso la hace digna
de compasión; es teatro de la locura, introspección depresiva hasta la
repugnancia. Obscenidad, instinto y locura, un desparrame de vísceras y carne,
despojos humanos--lo que queda tras el fin de la razón--.
La
Hemoficción es atrayente por las imágenes que proyecta provenientes de la
desesperación, de la locura, lo decrepito que tiene cierto gancho, rugido y griterío
bastardo; tristeza y desesperación, ausencia de empatía, solo doctrina y nihilismo creativo.
La
pareja forma un curioso dúo sadomasoquista, se ríen del publico, lo maltratan,
lo colocan al límite. Aquí en Valencia ante muy poco publico (apenas una decena
de personas) han ofrecido dos funciones brutales y vomitivas, está claro que no
les importa el dinero, apenas han recogido nada y se han entregado con la misma
intensidad que si lo hubieran hecho ante más publico o en un ensayo. La
dependencia entre ambos es enorme, ella, Marxela
Etchichury actúa pero está continuamente abducida por
Lorenzo Mijares que no la suelta; cuando el sólo es de él ocurre lo contrario;
es una simbiosis en el paroxismo.
Todo el
conjunto tiene algo de patetismo amargo, de histeria sectaria, sexo en escena,
risas histéricas, arrebatos demoniacos y un desgaste actoral extenuante que
deja a la actriz convertida en un pelele; para ellos será como un orgasmo
hiperbólico pero sin alegría, es asomarse a un éxtasis en forma de precipicio,
un teatro suicida y catártico. "Diana cazadora de cabezas" y
"Contrasujeto" son obras trágicas, sin pizca de hedonismo, hay
visceralidad, hay un ambiente de negatividad muy recargado y lo arrojan al público, así a lo
bestia, sin ambages, sin humor. Artaud les aplaudiría con ganas.
--el viernes 29 de enero y el sábado 30 he asistido a un exclusivo show en el Café El Dorado MAE, de Valencia. Dos personas, director/actor y una actriz femenina muy histriónica: Hemoficción.
El pasado día 16 falleció en París a los 82 años J.Vidal-Beneyto, un tipo irreductible y activo hasta hace bien poco; filósofo de origen valenciano y escritor muy lúcido, un pensador independiente. Aunque fue socio fundador y columnista de EL PAÍS siempre ha mantenido una actitud crítica. DEP
Que las siguientes generaciones tomen el testigo. La inteligencia critica pierde un referente, surgirán otros....
Reproduzco un articulo suyo sobre la corrupción muy de actualidad.....
José Vidal-Beneyto: ¿Viva la corrupción?
06/03/2005
El conocido publicista norteamericano Moisés Naim, director de la revista Foreign Policy, una de las plataformas ideológicas con mayor capacidad de irradiación en EE UU, acaba de publicar en este diario un fervoroso alegato en favor de la corrupción. En línea con el supuesto básico del liberalismo radical de que no hay estímulo más eficaz para la transgresión que la prohibición, el autor nos propone la secuencia argumental clásica en este tipo de demostraciones: la corrupción es consustancial a la humanidad y por eso es tan antigua como ella, con lo que es imposible de determinar y de medir, y oponerse a ella no sólo es inútil sino perverso por los efectos negativos que esa oposición genera. Las leyes anticorrupción, los códigos de conducta empresarial, la acción de las ONG's que luchan por mantener comportamientos éticos en la actividad económica -Transparencia Internacional, etc.- son para Moisés Naim, que los cita explícitamente, causantes de múltiples daños colaterales pues "pretender restringir la cultura del soborno y la codicia... es una ilusión paralizante". O como escribe de forma aún más lapidaria: "La guerra contra la corrupción esta minando la democracia".
La única razón que aduce para tan descalificatorias imputaciones es que la corrupción polariza en exclusividad el debate político, obsesionando con este tema a los medios de comunicación y a los ciudadanos e impidiendo que se ocupen de las cuestiones y problemas verdaderamente importantes. Además la descalificación a la que lleva de los posibles candidatos corruptos confía las más altas responsabilidades políticas a personalidades quizá honestas pero incapaces que causan verdaderos desastres, sin olvidar que sus bienintencionadas promesas al no verse cumplidas aumentan aún más la frustración y el rechazo de la política por parte de la ciudadanía. Claro que para llegar a tan halagüeños panorama y diagnóstico ha tenido que centrar la intervención corruptora en el ámbito político y funcionarial, considerando irrelevante su presencia en el económico-social e ignorando su absoluta potencia determinante en el funcionamiento del sistema. Los grandes protagonistas de la corrupción para nuestro autor son Helmut Kohl, Kim Young Sam, Bettino Craxi, Alain Juppé, Menem, Salinas de Gortari y otros jefes de Estado latinoamericanos, algunos obligados a dimitir antes de finalizar sus mandatos. Ni una sola palabra de Enron, Parmalat, Halliburton, el monstruoso fraude de la Bolsa de Nueva York que desde hace más de veinte años blanqueaba dinero con los ahorros de los pequeños inversores y tantos y tantos casos que forman la tupida trama de una cleptocracia mundial paralegal o de guante blanco como no se había conocido nunca, diferenciada de la criminalidad organizada, aunque en relación con ella en los paraísos fiscales. Pero tanto la corrupción económico-empresarial como la político-gubernativa hoy sólo son inteligibles desde la perspectiva de la corrupción sistémica que es la que efectivamente las genera y las hace inteligibles. La reprobable conducta de Henri Emmanuelli como tesorero del partido socialista, su procesamiento, condena y posterior vuelta triunfal a la política sólo se entiende en el contexto de un sistema político-económico que empuja a un militante honesto a transgredir la ley para cumplir su cometido político.
Silenciando los condicionamientos de un sistema que considera intocable Moisés Naim procede en una primera fase a la banalización de la corrupción para acabar cantando sus excelencias: la prosperidad coexiste hoy con niveles importantes de corrupción justamente en los países de crecimiento más puntero: China, India, Tailandia. Y ¿cómo vamos a descalificar un sistema que nos hace vivir y progresar? Lo que nos está diciendo el director de Foreign Policy es que en una época de competencia implacable, el moralismo compasivo no es de recibo. Naim da un paso más en el desmontaje no ya del modelo europeo sino occidental de sociedad. Hemos cancelado el pluralismo político instaurando el pensamiento único, hemos sectarizado los partidos, hemos convertido la política en ejercicio cratológico, hemos sacralizado las multinacionales, hemos acabado con el trabajo como fundamento de la actividad económica y base de su retribución, convirtiéndolo en un ejercicio precario para el sólo consumo, hemos cambiado los valores por los placeres, el esfuerzo por la trampa. Que a uno de los líderes ideológicos de los EE UU le parezca un deseable mal menor, tal vez pueda explicar el triunfo del fundamentalismo religioso en su país.
El País, (reproducido en Re(d)forma en serio), 05/03/05
de izq a der. Eva Fernandez, Belen Gopegui y Miguel Morata en Libr.Primado
Belén Gopegui más que escritora podría decirse que es forense, disecciona “lo real” con el bisturí de una escritura que se sitúa al límite entre lo literario y lo documental. No sabemos con certeza –al leer sus libros-- si estamos ante una novela, o sea una ficción o ante una serie de informes o comunicados de lo que está pasando en nuestro mundo cotidiano, en los centros de trabajo, en las viviendas particulares donde suceden y se desarrollan aspectos cotidianos en clave no heroica, donde existen silencios implícitos, renuncias, pulsiones que aunque no se nombren sin duda existen, esas aceptaciones, esos espacios donde se fragua la esencia del ahora y aquí configuran claramente lo que llamamos sociedad, aquella donde los individuos y los colectivos respiran, interactúan y marcan el ritmo y los tiempos de su existencia. Estamos rodeados de “personas normales” y de otras que heridas o tocadas por sucesos dramáticos, por injusticias o desagravios no se pueden permitir el lujo de vivir esa ansiada normalidad pequeño burguesa o situarse en esa laguna apacible, sin complicaciones ni aventuras inciertas donde puedan desarrollar sus pequeños anhelos, un lugar para gozar de un simulacro de felicidad. En nuestra cotidianidad vulgar y mediocre repleta de pequeños y numerosos acontecimientos en apariencia intrascendente se establecen la medida y la intensidad del drama colectivo, el nacimiento de grandes gestas; allí surge el fanatismo, la intolerancia, el dogmatismo, la rebeldía y la derrota. A eso lo podríamos llamar realidad y pocos escritores intentan analizar, establecer las condiciones para hacer las preguntas adecuadas más allá de lo literario, formular las cuestiones que a la mayoría de personas les preocupan (cuando no están abducidos por la fantasía o la evasión), o sea los asuntos reales. Nuestros conciudadanos no se mueven entre los círculos bohemios, privilegiados, cultos, o poblados por especímenes desarraigados, intrépidos o situados en algún límite, llamados escritores, poetas o artistas. No es esa la vida de la mayoría de la gente, no es la que viven, la que perciben con sus sentidos más o menos embotados, día a día, calle a calle, minuto a minuto. Y Belén cuenta lo que pasa a nuestro lado, da noticias y soslaya el desasosiego, lo que intentamos no nombrar, traza la verdadera naturaleza de la corrupción interior y exterior, el caos y la sensación de incertidumbre tan acusadas que padecemos todos. Las herramientas, las tácticas o las estrategias son cosa de todos y deberían serlo en especial de esos que algún día tildábamos de intelectuales.
100 % Valencianos. Cartografías de la creatividad.
Hace unos días estuve visitando la exposición "Cartografías de la creatividad. 100% valencianos" que se puede contemplar en el Centro del Carmen entre el 12 de febrero y el 3 de mayo; según nos vende el comisario Gil y el delegado de cultura se trata de un laboratorio para mostrar las últimas tendencias del arte contemporáneo 100 % valenciano (incluyendo el arte fallero (.), con casi 300 obras y 100 "artistas" que cobrarán 400 € cada uno de ellos independientemente del valor de su/s obra/s, que por supuesto ni cubre por asomo el coste de los materiales, ni mucho menos el tiempo y el valor creativo de dichas obras, 400 €, ese es el precio en que valora esta institución valenciana --tan generosa ella con otros gastos y dispendios— el trabajo de los artistas 100 % valencianos, suponga que esperan que ya nadie recuerda los millones que pagaron (y se embolsaron) en anteriores Bienales del Mediterráneo, de Valencia o como las quieran denominar), porque eso es lo que a mí y a otros nos ha parecido esta expo-colectiva, un subproducto diverso y variopinto, con escaso criterio, ni pies ni cabeza, donde todo vale, un engendro-excusa para economías culturales ajustadas (.) en tiempos de crisis, dicen (que cinismo).
En Cartografías encontramos obra nueva y también refritos, algunos provenientes de otras expos como Puntas de flecha celebrada hace poco en nuestra ciudad, supongo que la intención, al coincidir con ARCO, --esa feria en crisis de las vanidades y el desatino--, sea que en esta Valencia con artistas a puñados, todos muertos de hambre, dóciles, convenencieros y sumisos les sirve como coartada a los gestores y políticos culturales. Es un laboratorio…donde ni se puede fotografiar ni tocar nada, o sea un timo, protegido por media docena de policías-vigilantes celosos y aburridos como si se tratara de proteger algo de valor.
No hay nada –en mi opinión— destacable, realmente es otra exhibición de atrocidades, un panorama triste de la confusión en la que vive el mundo del arte, donde importa más la repercusión mediática que el discurso creativo, son disquisiciones de supuestos artistas que nos presentan sus investigaciones y pretenden que se les considere arte, que intentan vivir de ello o que algún crítico o galería les acoja en su seno, nada nuevo bajo el sol. Para mí lo interesante, es que estos 100 % valencianos según anotan los críticos y el comisario de la expo, representan lo actual en el arte valenciano y se les paga esos miserables euros y no quiero ni imaginar lo que habrán tenido que hacer para poder estar entre esa selección final…miserias de nuestro tiempo.
Félix Menkar
"Cartografías de la creatividad": pinturas, esculturas, fotografías, instalaciones, graffiti, diseño, moda, arte fallero y grabado. Entre los artistas seleccionados se encuentran Attua Aparicio, Carlos Domingo, Irma Marco, Luis Eslava, María Cremades, Oscar Mora, Alvaro Tamarit, Irene Pérez, Alex Francés, Francisco López Albert, Cul de Sac, Noé Bermejo, David Pellicer, Gustavo Morant, Joel Mestre, Kike Sempere y Nieves Torralba, entre otros..
Caminar como si todo lo demás no tuviera sentido, escuchar la música como lo haría un sordo, contemplar el agua en movimiento, que parece siempre la misma y no lo es: fluye. Porque la utopía, estar vivo significa eso, moverse.
Crónica del SEGUNDO NAUFRAGIO (Premio El dorado-MAE)
El pasado día 28 de diciembre de 2009 en El Dorado, --ese maravilloso
antro de Alicia e Isaac que es nuestro hogar, refugio de poetas, artistas y
gente de mal vivir y peor ser-- nos
reunimos al calor de la música y voz de Lucho Roa, de la poesía, los libros y
el arte --de todos y para todos--. Un acto con escaso valor comercial (que
dirían los neoliberales) pero con mucho sentimiento y sentido en común, Esa
noche pues nos volvimos a reunir un grupo heterogéneo de seres curiosos que
pueblan esta nuestra ciudad que hierve talento y vida, pese a la fuerza y el
poder factico de la navidad del El corte inglés y de los gobernantes cenizos
que nos (y) corrompen e ignoran (menos mal).
Antes del acto por la tarde y como evento complementario y
subversivo los jóvenes de la TRINCHERA POÉTICA nos instaron a REGALAR poesía
en la plaza España de Valencia, a leer a voz en grito a los veloces
transeúntes, que escapaban del viento y se escondían en el metro, que corrían
hacia su hogar y la tele nuestra de cada día. Regalar, y más poesía, pecado
mortal en estos días de consumo obligatorio y cierta contradicción con el acto
de la noche: la entrega del premio NAÚFRAGO 2009 a Miguel Morata,
nuestro querido librero resistente, de la Libreria PRIMADO que
no regala libros pero si poesía, que nos regala su espacio para compartir, promocionar
esos extraños objetos llamados libros. Arte y poesía dos actos casi de
terrorismo cultural, necesaria y sin violencia.
Con nosotros, y eso también es otro motivo de alegría estaba
Uberto Stabile (viajero del planeta)
que entregó el objeto-trofeo, made in Eddie J.Bermúdez, (poeta-artista
omnipresente) a Miguel Morata, el año 2008 el premio Naufrago fue para Uberto.
Los amigos de Miguel/Primado leyeron unas palabras de loa y
alabanza, Lucho Roa cantó y recitó poesía (voz y guitarra) y otros allegados
leyeron poemas y la noche fue discurriendo cálida y acogedora con un final de
fiesta sorpresa a cargo –como no—de Kike Martin y Jorge Brunete (TRINCHERA P.)
Suena, si y la música es un aquelarre de siete notas infinitas,
una medicina curativa ejecutada sin pautas, ni cintos,
pálpito y ritmo, magia y fluidos
que trepan por la medula
hasta explotar en el cerebro: éxtasis sónico.
Diez cuerdas que suenan armónicas,
mil teclas de metal vibrantes como músculos,
inquietos, gráciles, como recién hechos.
Instante efímero de gloria.
Talento del humano, conquista del mundo.
¿Qué papel juegan las fronteras en nuestros
tiempos?
Al
parecer son un muro de contención contra los desheredados de los países del
tercer mundo que intentan llegar a los restos del banquete de sus vecinos ricos
del Norte (siempre hay un norte)..
En el
interior de Europa, en el llamado espacio Schengen en teoría no las hay. Pero
la situación puede cambiar; en 2008 la Italia
de Berlusconi propuso considerar delincuente al emigrante sin
papeles y su gobiernoexpulsó a miles de rumanos, albaneses y subsaharianos sin papeles subiéndolos
a trenes, barcos o autobuses de regreso a sus países o dejándolos a su suerte
en terceros paises.
España
por otra parte expulsa a los subsaharianos que cruzan ilegalmente la frontera de
Marruecos, quien a su vez los abandona en la de Argelia, donde son repelidos y
así una y otra vez hasta que mueren o acaban cruzando de una manera u otra. Si
llegan en patera se los interna en los CIE durante un periodo cada vez más
largo y en penosas condiciones asistenciales.
Es un
asunto espinoso y de difícil solución, la mayoría de los que llegan son los más
capacitados o los supervivientes de agónicas travesías por el Sahara, ¿merecen
este trato en las puertas de Europa?. ¿Acaso no son seres humanos? ¿No hemos
sido y volveremos a ser emigrantes casi todos nosotros?
El pasado día 13 de diciembre se celebró sin excesivo aparato mediático en una tarde invernal y ante medio centenar de seres el 'Primer encuentro de poesía no ortodoxa' (H)eterodoxias (otra visión de la poétika) entre la performance y la poesía experimental con recursos multimedia, con alguna acción más escénica que poética a mi parecer, --son tiempos de transición-confusión, lo sabemos todos, pero quizás no esté de más puntualizar, afilar y poner una pizca de criterio, de sal y vinagre--.
El Encuentro en general fue diverso, algunas cosas ya bastante manidas y que aportan poco, otras sorprendentes; resumiendo, me pareció válido, me gustó en su conjunto, que se vayan poniendo las pilas otros encuentros similares, más académicos, menos independientes....
Se trataba de una clara exposición (in)decente, pero muy digna de ciertas propuestas que se están realizando en esta ciudad y con una invitada de Barcelona, alrededor de poéticas heterodoxas, nuevas líneas de expresión y de acción experimentales, mas allá del típico recital poético.
La noche comenzó con un breve presentación a cargo del organizador Eddie(J.Bermúdez) que apareció con su bata de letras y acabó cosida a la pared.
Le tocó romper el hielo a Pedro Verdejo, y su serie de polipoesía con temática africano-social, denuncia de injusticias, poesía para agitar conciencias, de coltan y desequilibrios, mostrar con sus juegos de palabras la realidad globalizada del HOY-AQUI. Muy buena puesta en escena, con sonido, textos-imágenes sincronizados y un climax narrativo adecuado, Verdejo con cada actuación se va haciendo grande, esa noche la bordó.
Le siguió Eddie que rellenaba los espacios entre actuantes con sus versos y/o pequeñas acciones. Eddie (J.Bermúdez) refuerza sus versos-concepto con una puesta en escena donde prima la provocación, la reflexión-inflexión, la sacudida, el grito, para que el espectador perciba como suya esa compulsión por el hecho poético, que el autor vive y padece intensamente.
La tercera fue Alicia Martínez, tuvo dos partes, una floja, otra intensa, la del escenario de abajo con la manzana y unos poemas tanto suyos como de otros, pues quedaron un poco desvalidos, enpequeñecidos en la negritud del espacio. En cambio cuando se situó en la parte de arriba leyendo un fragmento de los 150.000.000 de Enrique Falcón se creció y convenció. Alicia es polifacética, ecleptica, quiere tocar muchas teclas, y ya se sabe quien mucho abarca, poco aprieta.
A continuación apareció la invitada catalana, Magda Guillen, a la que ya había visto en el reciente 17ª Festival de polipoesía de Barcelona, repitió su “click sonate” un polipoema alrededor de la (in)comunicación cibernética, en esta ocasión apoyada por un video de Gonzalo Marcuzzi que se veía apresurado, sin acabar. Acompañó su actuación con varios poemas fonéticos de la vanguardia (...), no tuvo su día –la noche era gélida—y le faltó la chispa que tuvo en Barcelona.
Como sorpresa y antes del intermedio David Barberá realizó un soliloquio delirante publicitario, con su revista Bostezo, su imagen en porretas y un viaje como recursos recurrentes. Fue el espacio para el humor, la satira y el desenpalagar/desmistificar los anteriores discursos-seriales.
Tras la pausa, Eddie y Jesus Gé realizaron una accion breve con vasos y Alicia Martinez la segunda parte, la de arriba.
Le siguió Jesús Ge, claramente el más impactante, tiene buena voz, una impecable dicción, incluso con las palabras mas enrevesadas, maneja lo gestual, el ritmo y los tiempos del poema y además llega al publico, como se dice vulgarmente se come el escenario. Empezó con Huidobro y acabó con Rita-ra calentando el ambiente.
Para acabar el encuentro José Ramón Alarcón nos condujo entre lo lubrico y los urinarios, por el lado oscuro de una poesía-performance de los sumideros. Con una puesta en escena impecable y un texto suyo, recitado de memoria fue la parte mas teatral de la noche, la poética de la sordidez.
Pese a las limitaciones de medios, la escasa difusión del evento, el día desapacible y otras gaitas se completó el acto con una perfecta organización, sin fallos técnicos y buen sonido, un festival muy digno que esperamos todos, se repita.
Una apreciación de mi cosecha, es que el festival hubiera ganado en efectividad si el espacio donde se proyectaban las imágenes y el campo de actuación del poeta-perfomer no hubieran estado tan separados, el ojo del espectador debía optar por uno de los dos focos de visión o hacerlo alternativamente, (en el caso de Magda deslució su actuación) y en los otros distrajo más que focalizó la atención del publico.
Félix Menkar